Con carácter general, los riesgos a los que se enfrentan todas las empresas, incluidas las micro y las pequeñas, pueden agruparse en cuatro áreas clave que impactan directamente en las actividades empresariales:

  1. Riesgos sobre el patrimonio de la empresa. Afectan a los activos materiales e inmateriales que posee: los inmuebles e instalaciones fijas, el mobiliario, la maquinaria y los equipos electrónicos, las materias primas y las existencias, y los vehículos de la empresa. De ahí que surjan preguntas como las siguientes:

“He invertido una gran cantidad de dinero en adquirir materias primas. ¿Qué pasa si se deterioran por un accidente?”. “¿Cómo puedo compensar las posibles pérdidas por accidentes de la flota de vehículos de empresa?”.

“Los equipos informáticos pueden perder información como consecuencia de un accidente. ¿Quién podría resarcirme de esta pérdida?”.

  1. Riesgos sobre las personas de la empresa. Incluyen aquellos riesgos relacionados con la gestión del personal de la empresa: analiza los compromisos por pensiones que adquiere la empresa ante sus empleados, los sistemas alternativos de retribución y los beneficios sociales que ofrece, los posibles excedentes de plantilla, la protección a los socios-trabajadores y las consecuencias de los accidentes en el trabajo. Un empresario se puede plantear preguntas como las siguientes:

“¿Cómo puedo proteger a mis trabajadores frente a los accidentes que sufran durante la jornada laboral?”.

“Quiero ofrecerles algún beneficio social a mis empleados. ¿Qué seguros les pueden interesar?”. “Si tengo excedentes de plantilla, ¿es una buena opción proponer a mis empleados de mayor edad la jubilación anticipada?”.

  1. Riesgos sobre la responsabilidad de la empresa. Debe protegerse el patrimonio de la empresa frente a la obligación de tener que hacer frente a las reclamaciones por daños ocasionados a terceros ajenos a la actividad de la empresa, con ocasión o a consecuencia de la actividad económica que desarrolla. Contempla las necesidades aseguradoras relacionadas con el entorno de la empresa: la actividad de la empresa, las actividades de sus empleados, los productos o servicios que fabrica, distribuye o comercializa, y las actividades de sus socios y directivos. Son cuestiones comunes las siguientes:

 “Hay aspectos o consecuencias de la actividad de la empresa que escapan a mi control. ¿Qué hago para protegerme?”.

 “¿Soy consciente de cómo puede afectar a mi empresa la obligación de tener que hacer frente al pago de una indemnización por los daños causados a un tercero del que soy civilmente responsable?”.

  1. Riesgos sobre la cuenta de resultados. Aquellos que afectan a los resultados de gestión de la empresa, derivados de la posible paralización de su actividad por accidente o siniestro grave y de los posibles impagos de las ventas que realizan a crédito. Responden a preguntas como las siguientes:

“Si hay una huelga general que paraliza mi actividad, ¿cómo puedo asegurarme de que la empresa no incurrirá en grandes pérdidas?”.

 “¿Cómo puedo protegerme cuando un cliente no me paga?”.

“Si me roban la maquinaria, ¿es posible obtener una indemnización por su valor y por el lucro cesante?”.

Por tanto, los riesgos de las cuatro áreas clave pueden protegerse mediante las siguientes coberturas:

  1. PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO. Solución aseguradora: Seguro Multirriesgo, seguro de automóviles.
  2. PROTECCIÓN DE LAS PERSONAS. Solución aseguradora: Previsión social empresarial. Riesgos laborales.
  3. RESPONSABILIDAD DE LA EMPRESA. Solución aseguradora: Seguro de Responsabilidad civil general, contaminación y administración.
  4. PROTECCIÓN DE LA CUENTA DE RESULTADOS. Solución aseguradora: Seguro de paralización de la actividad, Seguro de crédito, etcétera.

 

Fuente: Fundación Mapfre –  www.fundacionmapfre.org

 

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